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¡Hola soy Ninoska y soy una tejedora!

Soy una tejedora empedernida.

Lo confieso, desde niña me requete encanta tejer. La culpa de todo la tienen mi madre y mi abuela que cuando me enseñaron a tejer también me enseñaron a amar esas artes.

Tenía yo como 7 años de edad y como no tenía demasiados amigos, (supongo que la lectura y la pintura me los quitaron o no me hicieron muy popular que se diga), empecé a ver cómo ellas con sólo un ganchillo o un par de agujas hacían cosas tan bonitas. Unas eran (los doilies o carpetas) los pañitos decorativos de colores muy clásicos y sobrios como el blanco que estuvieron tan de moda en los 70; otras eran sweteres ligeros un poco más coloridos. Yo simplemente alucinaba con el movimiento de las agujas y los hilos.

A veces me mandaban a la mercería a comprar más hilo y yo me demoraba todo lo que podía comprando. La variedad de colores, texturas y presentaciones eran todo un espectáculo. Cuando al fin ellas se decidieron a enseñarme fue cuando descubrí un juego que había en el closet de mi abuela que para niñas, estaba en una caja amarilla que tenía adentro todo lo necesario para tejer y bordar: agujas de plástico, ganchillos medianos, algunas madejas de hilos, unas telas impresas para bordar, un tricotin, un librito con diferentes patrones y ¡hasta un pequeño telar de estilo maya! ¡Todo pequeñito y perfecto para una niña de mi edad! Para mi fue como descubrir otro mundo. Ahí empecé a aprender y a tejer bufandas kilométricas que nunca tenían fin… digamos que, como dicen en mi Venezuela, Penelope se quedó en pañales al lado mío. 😁 Un día, según mi madre, empecé a tejer mi primer proyecto “serio” de tejido y fue un gorrito a punto de tres colores que ella todavía conserva. El primer proyecto serio a crochet fue un doily amarillo matizado y que logré hacer gracias a un berrinche mayúsculo que hice en la mercería. Era un algodón español super suavecito, el cual desconozco donde está. Sólo recordarlo me hace soñar con alegría en mi corazón. Lo otro que me gusta hacer con la misma pasión es el dibujo y la pintura que también me encanta.

Así es que empezó mi historia en este camino, solo que ahora la comparto contigo por este medio. Ah, además de mi amor por las artesanías tejidas también amo a mis dos gatos Purry y Morris, a mi esposo Misha y últimamente al pan blanco (el único que se hacer perfecto) recién horneado en mi hornito.

Como dato curioso y para terminar, por alguna razón, casi no entiendo los patrones u otro tipo de instrucciones escritos en español, a menos que yo los escriba. Prefiero y siempre elijo algún patrón en inglés. Que te puedo decir… ¡Estoy medio chiflada! Ah y ha sido un gusto conocerte. ❤️

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